El pasado sábado tomamos posesión, por cierto en algunos casos con bastante ruido, todos los concejales de las nuevas corporaciones municipales. En momentos como los presentes de desprestigio extremo de la política y de reivindicación, especialmente del movimiento 15 M, de transparencia y representatividad de quienes nos dedicamos a la cosa pública, me parece oportuno reclamar respeto por los representantes públicos que sirven con dignidad al interés general. Sabemos que los políticos son como la gente a la que representan, por tanto entre ellos hay el mismo porcentaje de ineptos e indeseables que existen en el colectivo de camareros o ferrallistas, es verdad que a los políticos se nos debe exigir un plus de ética y sobre todo debemos estar dispuestos a dar cuenta siempre con absoluta transparencia de nuestro quehacer y los mecanismos de control que el sistema democrático establece deben ser respetados con escrupuloso rigor, incluso es deseable que se mejoren los controles y las formas de control, en eso deben estar pensando los partidos políticos.
Mientras escuchaba los insultos de los reunidos en la Plaza del Carmen que me impedían atender las intervenciones del Pleno de Constitución, no podía dejar de pensar que el interés e incluso la simpatía que había sentido por quienes empezaron a manifestarse pidiendo una democracia de más calidad, se había transformado en respeto por las críticas y escucha de aquellas propuestas que sin duda tendrán que ponerse en marcha para la profundización democrática y la transparencia de la vida pública, pero también en un rechazo a determinadas tesis que tienen en la violencia verbal sobre todo y en descalificaciones basadas más en el desconocimiento que en la realidad. En fin a estas alturas sobran exabruptos y faltan propuestas de mejora de la democracia que por supuesto exige la participación de la ciudadanía para ser considera como tal.
Iba transcurriendo el Pleno y pensaba yo que no tenía de que avergonzarme de todo mi trabajo público, he tenido distintas responsabilidades y las he asumido con entrega absoluta y honradez extrema, seguramente he cometido errores, pero nunca he abusado de mi posición. Por eso sentía el orgullo y la responsabilidad de asumir nuevos compromisos con Granada, con mi ciudad, con los granadinos y granadinas, los 31.736 que apoyaron con su voto al proyecto socialista y también con los que no nos han apoyado porque desde el ayuntamiento trabajaremos por el interés general de todos y cada uno de ellos y ellas.
Con humildad, pero también con una gran ambición el Grupo Municipal Socialista asume su compromiso con Granada y su gente ofreciendo un gran pacto por el empleo, a trabajar por la cohesión social y territorial haciéndolo desde el diálogo y la transparencia. Tenemos un proyecto político propio, distinto del PP, no somos la misma “cosa”, pero haremos una oposición leal, constructiva y vigilante que antepondrá los intereses de Granada a todo. Ahora “es la hora de los valientes” decía Paco Cuenca, es la hora de que sepamos aprovechar las oportunidades y de implicarnos todos y todas para conseguirlo.
jueves, 16 de junio de 2011
UTOPÍAS REALIZABLES
A Mar Romera y a las buenas maestras y maestros
“Sin utopías no hay educación posible” decía Antoni Zabala en un Encuentro de la Asociación Pedagógica “Francesco Tonucci” del que el pasado fin de semana he tenido el privilegio de compartir algunos momentos con más de doscientos cincuenta educadores, además de niños y niñas de toda España que se han reunido en Granada para hablar de las emociones, los sentimientos y de los valores en la educación. Les aseguro que los maestros y maestras allí reunidos son los mejores (al menos algunos de los mejores) y resulta emocionante comprobar el grado de compromiso y profesionalidad con el que realizan su tarea. Mientras escuchaba sus debates pensaba lo importante que socialmente es su papel, a la vez que les escuchaba exponer el desprestigio que padecen.
Sin duda esa situación no es ajena a los valores que en estos momentos están presentes en nuestra sociedad. Es verdad que toda la sociedad educa y a veces, otras instancias más que la familia o la escuela, por eso es necesario reflexionar y construir nuevos modelos educativos desde la familia, desde la escuela y desde la sociedad y sus diferentes estructuras.
Las propuestas de Francesco Tonucci que ya se han traducido a acciones educativas dentro y fuera de la escuela tienen como eje principal el respeto absoluto a los niños y a las niñas y son experiencias ya desarrolladas en muchos lugares, en muchas escuelas y ciudades de España, de Europa, de América. Entre las más conocidas está “La ciudad de los niños” en la que se pretende recuperar la ciudad como espacio educativo, de juego, para la infancia, para ello se requiere de tiempo libre y un espacio público compartido. Se trabaja desde la certeza de que “cuanto más se adapta la ciudad a los niños mejor viven todos sus habitantes”.La propuesta consiste en la intervención de la infancia en el gobierno local basada en la autonomía y la participación de los niños y las niñas a través de un Consejo de los niños donde plantean sus ideas y propuestas y de la Planificación Compartida donde se trata de recoger las necesidades de los pequeños en el diseño de la ciudad.
Los niños y las niñas reivindican poder salir solos a la calle y tener lugares adecuados para jugar y divertirse, lo que significa repensar la ciudad y adecuarla al uso de todos y todas y permitir el disfrute colectivo de los espacios públicos para toda la ciudadanía.
El compromiso del PSOE expuesto en el programa electoral con el que concurrimos a las elecciones municipales recoge la propuesta de convertir a Granada en una Ciudad de los niños, en un proyecto educativo para una ciudadanía activa y responsable, porque creemos como el Maestro Tonucci que “de la infancia sale una política diferente, es un terreno fértil” y porque con su permiso la política, como la educación, debe trabajar para hacer posibles los sueños, las utopías.
“Sin utopías no hay educación posible” decía Antoni Zabala en un Encuentro de la Asociación Pedagógica “Francesco Tonucci” del que el pasado fin de semana he tenido el privilegio de compartir algunos momentos con más de doscientos cincuenta educadores, además de niños y niñas de toda España que se han reunido en Granada para hablar de las emociones, los sentimientos y de los valores en la educación. Les aseguro que los maestros y maestras allí reunidos son los mejores (al menos algunos de los mejores) y resulta emocionante comprobar el grado de compromiso y profesionalidad con el que realizan su tarea. Mientras escuchaba sus debates pensaba lo importante que socialmente es su papel, a la vez que les escuchaba exponer el desprestigio que padecen.
Sin duda esa situación no es ajena a los valores que en estos momentos están presentes en nuestra sociedad. Es verdad que toda la sociedad educa y a veces, otras instancias más que la familia o la escuela, por eso es necesario reflexionar y construir nuevos modelos educativos desde la familia, desde la escuela y desde la sociedad y sus diferentes estructuras.
Las propuestas de Francesco Tonucci que ya se han traducido a acciones educativas dentro y fuera de la escuela tienen como eje principal el respeto absoluto a los niños y a las niñas y son experiencias ya desarrolladas en muchos lugares, en muchas escuelas y ciudades de España, de Europa, de América. Entre las más conocidas está “La ciudad de los niños” en la que se pretende recuperar la ciudad como espacio educativo, de juego, para la infancia, para ello se requiere de tiempo libre y un espacio público compartido. Se trabaja desde la certeza de que “cuanto más se adapta la ciudad a los niños mejor viven todos sus habitantes”.La propuesta consiste en la intervención de la infancia en el gobierno local basada en la autonomía y la participación de los niños y las niñas a través de un Consejo de los niños donde plantean sus ideas y propuestas y de la Planificación Compartida donde se trata de recoger las necesidades de los pequeños en el diseño de la ciudad.
Los niños y las niñas reivindican poder salir solos a la calle y tener lugares adecuados para jugar y divertirse, lo que significa repensar la ciudad y adecuarla al uso de todos y todas y permitir el disfrute colectivo de los espacios públicos para toda la ciudadanía.
El compromiso del PSOE expuesto en el programa electoral con el que concurrimos a las elecciones municipales recoge la propuesta de convertir a Granada en una Ciudad de los niños, en un proyecto educativo para una ciudadanía activa y responsable, porque creemos como el Maestro Tonucci que “de la infancia sale una política diferente, es un terreno fértil” y porque con su permiso la política, como la educación, debe trabajar para hacer posibles los sueños, las utopías.
miércoles, 8 de junio de 2011
OPOSICION RESPONSABLE
….y convincente, porque los proyectos políticos tienen, sobre todo, que convencer. Esa es la aspiración y el compromiso que hemos adquirido con Granada los ocho concejales electos del PSOE tras felicitar al PP por su victoria en la capital. Son multitud las interpretaciones sobre la derrota socialista en las elecciones del 22 de Mayo, la más creíble de todas, al menos hay mucha coincidencia, es que hubo una respuesta electoral ante la política nacional, no local en nuestro caso, y/o autonómica, y por tanto se respondió al gobierno de España por sus políticas frente a la crisis. Como dijo Rubalcaba el sábado a muchos dirigentes “habéis perdido por ser socialistas”, porque ser del PSOE restaba en lugar de sumar en los pasados comicios electorales. Los datos de Granada así parecen confirmarlo: hemos perdido 5.464 votos y con ellos un concejal, y hemos recibido el apoyo de 31.736 granadinos y granadinas. Es difícil por más que se intente averiguar, qué de los resultados es por el desgaste del partido y qué por el trabajo de Paco Cuenca y su candidatura, sí diré como miembro de ella que hemos hecho una buena campaña, cercana a la gente y a los barrios, que tenemos un proyecto de ciudad y un programa de gobierno y que trabajamos para que la cuenta atrás del PP en la Plaza del Carmen ya haya comenzado.
Para eso nos proponemos convencer a la ciudadanía de que otra Granada, más moderna, más plural, es posible con ideas, con proyectos, con consensos con las otras administraciones, priorizando la creación de empleo, trabajando con la gente y en los barrios. Dando la cara en la defensa de un proyecto diferenciador que asienta sus bases en el ideario del socialismo democrático, tan cuestionado como necesario, imprescindible para quienes más necesidad tienen y recobrando la credibilidad que por los errores cometidos hayamos perdido.
Estoy convencida que en 2015 podremos ganar y que lo haremos, no sólo, diciendo lo mal que lo ha hecho y lo hace el PP, si no con un proyecto propio, que tenemos y que ponemos al servicio de Granada.
Por eso haremos una oposición útil para la ciudad, rechazando ataques y descalificaciones que sólo ensucian la vida pública y alejan a la gente de la política, pero eso sí, vigilando y denunciando actuaciones lesivas del interés general y contraponiendo ideas y propuestas que sin duda nos diferencian y que es necesario identificar, lo haremos con firmeza y por convicción porque, no me canso de decirlo, las formas en política son tan importantes como el fondo.
El Grupo Municipal Socialista ya está trabajando en propuestas, la ciudadanía nos encontrará siempre buscando acuerdos para alcanzar logros para Granada desde el respeto y la coordinación institucional, y también con cercanía y escuchando con humildad a la gente para convencerlos de que entre todos, con confianza, podemos tener un mejor futuro.
Para eso nos proponemos convencer a la ciudadanía de que otra Granada, más moderna, más plural, es posible con ideas, con proyectos, con consensos con las otras administraciones, priorizando la creación de empleo, trabajando con la gente y en los barrios. Dando la cara en la defensa de un proyecto diferenciador que asienta sus bases en el ideario del socialismo democrático, tan cuestionado como necesario, imprescindible para quienes más necesidad tienen y recobrando la credibilidad que por los errores cometidos hayamos perdido.
Estoy convencida que en 2015 podremos ganar y que lo haremos, no sólo, diciendo lo mal que lo ha hecho y lo hace el PP, si no con un proyecto propio, que tenemos y que ponemos al servicio de Granada.
Por eso haremos una oposición útil para la ciudad, rechazando ataques y descalificaciones que sólo ensucian la vida pública y alejan a la gente de la política, pero eso sí, vigilando y denunciando actuaciones lesivas del interés general y contraponiendo ideas y propuestas que sin duda nos diferencian y que es necesario identificar, lo haremos con firmeza y por convicción porque, no me canso de decirlo, las formas en política son tan importantes como el fondo.
El Grupo Municipal Socialista ya está trabajando en propuestas, la ciudadanía nos encontrará siempre buscando acuerdos para alcanzar logros para Granada desde el respeto y la coordinación institucional, y también con cercanía y escuchando con humildad a la gente para convencerlos de que entre todos, con confianza, podemos tener un mejor futuro.
miércoles, 25 de mayo de 2011
MÁS Y MEJOR POLÍTICA
La derrota electoral del PSOE el pasado domingo exige en primer lugar reconocer que hemos perdido, o lo que es lo mismo, que no hemos hecho bien las cosas, o que no hemos sabido explicarlas. Y, de forma inmediata realizar un riguroso análisis que permita tomar las decisiones necesarias para recuperar la confianza de la ciudadanía. Además debemos hacerlo con humildad, autocrítica y realismo.
Antes de intentar compartir con ustedes algunas reflexiones mediadas todavía por la cercanía, me gustaría agradecer el apoyo de quienes han seguido confiando en nosotros y felicitar al PP por su triunfo.
El partido socialista ha perdido un millón y medio de votos, sólo un tercio de ellos los ha ganado el PP y una minoría IU y UPyD, la mayoría de ellos han sido votos en blanco.
Muchos son los factores que han influido en nuestra derrota electoral, seguramente la desazón y la desesperanza de quienes están sin empleo sea el más determinante de ellos. La gestión de la crisis económica que nos obligó a realizar unos durísimos ajustes en mayo pasado para evitar que nuestro país fuera intervenido por la Unión Europea nos ha alejado de nuestro electorado, que ha visto la imposibilidad de que la política gobierne a la economía tal como siempre hemos propuesto desde la izquierda. Peor aún, son los que menos tienen los que han sufrido las consecuencias de esos ajustes a pesar del esfuerzo realizado en políticas sociales para mantener la cohesión social.
Comprendo, aunque me duela, a quienes dicen que la protesta de los indignados no es la causa de la derrota del PSOE, sino su consecuencia.
La aparición del llamado movimiento 15M( con toda su pluralidad y complejidad) reclamando más democracia y una política que responda de forma clara a la satisfacción de las necesidades humanas, estoy convencida de que es una vindicación de esos jóvenes reclamando más políticas de izquierdas y sobre todo otra manera de hacer política.
Ha fallado la socialdemocracia, al menos no ha estado a la altura de lo que esperamos de ella. Por tanto, creo necesario un replanteamiento en profundidad del fondo y de las formas con que hacemos política los y las socialistas, eso pasa por reconocer nuestras equivocaciones, por instar a la socialdemocracia en Europa y en el mundo a que no se pliegue a las exigencias del mercado y a exigir regulaciones y controles. Para ello debemos fortalecer nuestros valores, ya que ahora más que nunca son necesarios para construir alternativas realistas y posibles que den satisfacción a las necesidades de las personas, al interés colectivo y que permitan seguir corrigiendo las desigualdades, territoriales, sociales y culturales.
Debemos hacerlo cuanto antes con o sin primarias, pero ya, porque la política tiene que estar al servicio de la ciudadanía y todo el tiempo que perdamos en autocontemplarnos se lo estamos quitando al que debemos dedicar a resolver los problemas de la gente, que es nuestra razón de ser.
Antes de intentar compartir con ustedes algunas reflexiones mediadas todavía por la cercanía, me gustaría agradecer el apoyo de quienes han seguido confiando en nosotros y felicitar al PP por su triunfo.
El partido socialista ha perdido un millón y medio de votos, sólo un tercio de ellos los ha ganado el PP y una minoría IU y UPyD, la mayoría de ellos han sido votos en blanco.
Muchos son los factores que han influido en nuestra derrota electoral, seguramente la desazón y la desesperanza de quienes están sin empleo sea el más determinante de ellos. La gestión de la crisis económica que nos obligó a realizar unos durísimos ajustes en mayo pasado para evitar que nuestro país fuera intervenido por la Unión Europea nos ha alejado de nuestro electorado, que ha visto la imposibilidad de que la política gobierne a la economía tal como siempre hemos propuesto desde la izquierda. Peor aún, son los que menos tienen los que han sufrido las consecuencias de esos ajustes a pesar del esfuerzo realizado en políticas sociales para mantener la cohesión social.
Comprendo, aunque me duela, a quienes dicen que la protesta de los indignados no es la causa de la derrota del PSOE, sino su consecuencia.
La aparición del llamado movimiento 15M( con toda su pluralidad y complejidad) reclamando más democracia y una política que responda de forma clara a la satisfacción de las necesidades humanas, estoy convencida de que es una vindicación de esos jóvenes reclamando más políticas de izquierdas y sobre todo otra manera de hacer política.
Ha fallado la socialdemocracia, al menos no ha estado a la altura de lo que esperamos de ella. Por tanto, creo necesario un replanteamiento en profundidad del fondo y de las formas con que hacemos política los y las socialistas, eso pasa por reconocer nuestras equivocaciones, por instar a la socialdemocracia en Europa y en el mundo a que no se pliegue a las exigencias del mercado y a exigir regulaciones y controles. Para ello debemos fortalecer nuestros valores, ya que ahora más que nunca son necesarios para construir alternativas realistas y posibles que den satisfacción a las necesidades de las personas, al interés colectivo y que permitan seguir corrigiendo las desigualdades, territoriales, sociales y culturales.
Debemos hacerlo cuanto antes con o sin primarias, pero ya, porque la política tiene que estar al servicio de la ciudadanía y todo el tiempo que perdamos en autocontemplarnos se lo estamos quitando al que debemos dedicar a resolver los problemas de la gente, que es nuestra razón de ser.
jueves, 19 de mayo de 2011
INDIGNACION Y CONFIANZA
El éxito de la convocatoria de “democracia real” en diferentes ciudades de nuestro país tiene alterados a los opinadores y consternados a los políticos, bueno, a todos no, a los del PP los tiene muy contentos porque se da por supuesto que quienes se manifestaron el domingo son gente de izquierda insatisfecha de la política, por lo que cabe suponer dejarán de votar a los partidos de izquierda. Parece que se hace evidente la distinción establecida por Hannah Arendt entre lo político y lo social, pero también la paradoja de quienes protestando por las políticas que se están realizando, especialmente contra la crisis, lo que parecen demandar es más política para poder atender lo que consideran las “verdaderas” necesidades humanas.
Tal como dice Tony Judt en “Algo va mal” aunque se critique a la política nunca vemos a nadie que proteste porque se hagan hospitales, escuelas o teatros. La reflexión para quienes estamos en la política (al menos los de izquierdas, otros tienen otras preocupaciones) es qué política hacemos y a qué objetivos servimos. El 15M mostró la decepción de la gente por el dominio del mercado sobre la política. Quieren que la política dirija al mercado, y no al revés, como le interesa a la derecha. Mientras, la izquierda está presa de una gran debilidad consecuencia de una falta de confianza y abocada a realizar una profunda reflexión de la que deben salir fortalecidos sus propios valores.
Sin confianza no hay política, democrática al menos, y ésta es un delicado tesoro que se otorga a las instituciones, al sistema, pero también a los políticos que gestionamos los poderes públicos. La participación es el instrumento que la ciudadanía tiene para administrar su confianza, concederla o denegarla con su voto, pero también con sus críticas, sus aportaciones.
La indignación y la desconfianza nos pueden llevar después del día 22 a más indignación por los resultados derivados de la incomparecencia de quienes somos más críticos, de quienes somos más exigentes, de quienes esperamos más de la política, de los que creemos que tiene que servir para resolver los problemas de la gente, especialmente de los que menos tienen.
El domingo Granada nos convoca para elegir a las personas que van a dirigir nuestro ayuntamiento en los próximos cuatro años, la institución más cercana que puede hacer mucho por nuestra calidad de vida, por la creación de empleo, por la cultura…Nuestra ciudad necesita un cambio para que el interés público prevalezca sobre los intereses privados, para abandonar la bronca y evitar la confrontación entre instituciones, para luchar contra el desequilibrio de los barrios, un cambio para generar confianza en nuestras propias capacidades para crear empleo, para mejorar nuestros barrios, para avanzar, para que el ayuntamiento esté al servicio de la ciudadanía Para eso somos todos necesarios, imprescindibles.
Me aterra pensar que tanta indignación nos paralice y sean otros, los que no se indignan, los que ganen. Para que podamos exigir vayamos a votar el domingo. Para cambiar las cosas, para convertir nuestra indignación en propuestas votemos izquierda. Yo votaré a Paco Cuenca, para que cambie Granada.
Tal como dice Tony Judt en “Algo va mal” aunque se critique a la política nunca vemos a nadie que proteste porque se hagan hospitales, escuelas o teatros. La reflexión para quienes estamos en la política (al menos los de izquierdas, otros tienen otras preocupaciones) es qué política hacemos y a qué objetivos servimos. El 15M mostró la decepción de la gente por el dominio del mercado sobre la política. Quieren que la política dirija al mercado, y no al revés, como le interesa a la derecha. Mientras, la izquierda está presa de una gran debilidad consecuencia de una falta de confianza y abocada a realizar una profunda reflexión de la que deben salir fortalecidos sus propios valores.
Sin confianza no hay política, democrática al menos, y ésta es un delicado tesoro que se otorga a las instituciones, al sistema, pero también a los políticos que gestionamos los poderes públicos. La participación es el instrumento que la ciudadanía tiene para administrar su confianza, concederla o denegarla con su voto, pero también con sus críticas, sus aportaciones.
La indignación y la desconfianza nos pueden llevar después del día 22 a más indignación por los resultados derivados de la incomparecencia de quienes somos más críticos, de quienes somos más exigentes, de quienes esperamos más de la política, de los que creemos que tiene que servir para resolver los problemas de la gente, especialmente de los que menos tienen.
El domingo Granada nos convoca para elegir a las personas que van a dirigir nuestro ayuntamiento en los próximos cuatro años, la institución más cercana que puede hacer mucho por nuestra calidad de vida, por la creación de empleo, por la cultura…Nuestra ciudad necesita un cambio para que el interés público prevalezca sobre los intereses privados, para abandonar la bronca y evitar la confrontación entre instituciones, para luchar contra el desequilibrio de los barrios, un cambio para generar confianza en nuestras propias capacidades para crear empleo, para mejorar nuestros barrios, para avanzar, para que el ayuntamiento esté al servicio de la ciudadanía Para eso somos todos necesarios, imprescindibles.
Me aterra pensar que tanta indignación nos paralice y sean otros, los que no se indignan, los que ganen. Para que podamos exigir vayamos a votar el domingo. Para cambiar las cosas, para convertir nuestra indignación en propuestas votemos izquierda. Yo votaré a Paco Cuenca, para que cambie Granada.
miércoles, 11 de mayo de 2011
INTERESA GRANADA
Me ha sorprendido mucho que ciudadanos en la calle, inmersos como estamos en la campaña electoral, nos pregunten si lo que se elige el día veintidós es al alcalde de Granada. Eso hace pensar que quienes tenemos más responsabilidad, los partidos políticos y las candidaturas, no estamos teniendo todo el cuidado que requiere la convocatoria de una cita electoral. Es verdad que el PP cree que le interesa llevar al debate de las municipales la situación política general, ya sea en las comunidades autónomas o en todo el país. Se equivocan, estoy convencida, porque en democracia es tan fundamental lo que se propone como la forma en la que se hace. Lo que decidimos en las elecciones municipales es el gobierno de nuestra ciudad, y por tanto, distraer o hurtar el debate sobre las políticas de proximidad, el tráfico, los impuestos municipales, el transporte público, sobre nuestra calidad de vida en el entorno más cercano es despreciar las reglas del juego, y hace pensar de quién lo hace, que es exclusivamente en su propio interés.
No se entiende en Granada la negativa a debatir, hasta ahora, del candidato del PP con Paco Cuenca, seguramente son conscientes de que hay anhelo de cambio de alcalde en Granada y de la falta de credibilidad de quién empezó prometiendo una “Expo” para nuestra ciudad (concedida por el gobierno de su partido a Zaragoza), un tranvía por el centro que ocho años después, hoy mismo, puede ser “un autobús grande”. Dos mandatos que han hecho de Granada una de las ciudades más caóticas en cuanto al tráfico y al ruido y la “campeona del botellón”. Un alcalde que es un tapón y una rémora para la ciudad por su incapacidad de ponerse de acuerdo con otras instituciones y de escuchar a los propios granadinos y granadinas, sobre todo a los que más lo necesitan.
Ahora es el momento de llamar a la participación, de proponer, de exponer, de debatir qué ciudad queremos. La ciudadanía nos exige cercanía, compromiso y rigor, y rechaza a quienes ensucian la campaña.
Lo que ahora está en juego es el futuro de nuestra ciudad y lo que tenemos que elegir es un alcalde capaz de generar confianza, con ganas y con fuerza para lograrlo.
El proyecto socialista de Paco Cuenca tiene en la cultura y el patrimonio cultural una de sus fortalezas, entendida como un derecho de ciudadanía y como recurso económico. Hemos hecho un programa compartido con las gentes de la cultura de Granada y nos hemos comprometido a elaborar un Plan Estratégico de la Cultura y a crear un Consejo Municipal de la Cultura con el propósito de impulsar la producción, la promoción y difusión de las artes escénicas, musicales, cinematográficas y literarias. Trabajaremos para la ampliación de la Declaración de Patrimonio Mundial a la ciudad renacentista y barroca, haremos un plan de usos de los monumentos…
Queremos y podemos conseguir recuperar la referencia cultural de nuestra ciudad en nuestro entorno próximo y en los ámbitos nacional e internacional.
No se entiende en Granada la negativa a debatir, hasta ahora, del candidato del PP con Paco Cuenca, seguramente son conscientes de que hay anhelo de cambio de alcalde en Granada y de la falta de credibilidad de quién empezó prometiendo una “Expo” para nuestra ciudad (concedida por el gobierno de su partido a Zaragoza), un tranvía por el centro que ocho años después, hoy mismo, puede ser “un autobús grande”. Dos mandatos que han hecho de Granada una de las ciudades más caóticas en cuanto al tráfico y al ruido y la “campeona del botellón”. Un alcalde que es un tapón y una rémora para la ciudad por su incapacidad de ponerse de acuerdo con otras instituciones y de escuchar a los propios granadinos y granadinas, sobre todo a los que más lo necesitan.
Ahora es el momento de llamar a la participación, de proponer, de exponer, de debatir qué ciudad queremos. La ciudadanía nos exige cercanía, compromiso y rigor, y rechaza a quienes ensucian la campaña.
Lo que ahora está en juego es el futuro de nuestra ciudad y lo que tenemos que elegir es un alcalde capaz de generar confianza, con ganas y con fuerza para lograrlo.
El proyecto socialista de Paco Cuenca tiene en la cultura y el patrimonio cultural una de sus fortalezas, entendida como un derecho de ciudadanía y como recurso económico. Hemos hecho un programa compartido con las gentes de la cultura de Granada y nos hemos comprometido a elaborar un Plan Estratégico de la Cultura y a crear un Consejo Municipal de la Cultura con el propósito de impulsar la producción, la promoción y difusión de las artes escénicas, musicales, cinematográficas y literarias. Trabajaremos para la ampliación de la Declaración de Patrimonio Mundial a la ciudad renacentista y barroca, haremos un plan de usos de los monumentos…
Queremos y podemos conseguir recuperar la referencia cultural de nuestra ciudad en nuestro entorno próximo y en los ámbitos nacional e internacional.
miércoles, 4 de mayo de 2011
LA RÉMORA
Me impresionó la primera vez que conocí la famosa cita de Federico García Lorca “en Granada se agita la peor burguesía de España”, en muchas ocasiones después he recordado esas palabras.
Resulta fácil identificar a los herederos ideológicos de esa burguesía, ahora ya arropados por una democracia conseguida por todos, los que se creen portadores de “las esencias granadinas” y los únicos capaces de dirigir la ciudad.
Esa derecha actual de amplio espectro, como se sabe en el PP hay demócratas y moderados conviviendo con extremistas y exaltados que a duras penas aceptan las normas mínimas que garantizan las reglas del juego democrático.
Hoy ( ayer para ustedes) en el Senado, por segunda vez en dos semanas, se usa la mentira para intentar echar del poder a quién durante muchos años lo ha conseguido de forma legítima, y todo vale, a quién le importa si se debilita a Caja Granada, si con ello se sacan réditos políticos.
Siempre dispuestos a boicotear todo para desgastar a quienes gobiernan en la Junta o en el Gobierno de España: el metro, el Parque de las Ciencias, el Milenio, Cetursa , los vuelos internacionales, la Alhambra, el tren de alta velocidad, la A7 ,o lo que sea, que aún siendo necesario para la ciudad les pueda reportar unos poquillos de votos recabados con el agravio y el victimismo. Todo les vale con tal de que sean ellos los que detenten el poder, todo hasta lo que hace daño al conjunto de la ciudadanía y aunque perjudique a Granada.
Mientras otras ciudades gobernadas por su partido, por ejemplo Málaga, avanza en inversiones, en museos, en infraestructuras y en progreso y desarrollo económico, en definitiva.
A pesar de su insolencia, el PP en el Ayuntamiento de Granada ha realizado una nefasta gestión económica que ha conducido a la ciudad a una ruina económica llevando a pequeñas y medianas empresas prestadoras de servicios municipales a su destrucción, con el consiguiente coste en empleos y en tejido empresarial y el deterioro de servicios públicos tan importantes como la limpieza, el transporte o la conservación de nuestros espacios verdes. Sólo empresas afines se han salvado (algunas tan cercanas como que eran propiedad de algún edil del PP), así el dinero recibido por parte de los planes de inversión de la Junta o del Gobierno de España se ha adjudicado a esas empresas “próximas” en lugar de repartir esos contratos de una manera equitativa entre las empresas granadinas.
El despilfarro más propio de nuevos ricos que de gestores públicos que ha invertido cantidades astronómicas en algunas calles del centro o en la televisión municipal, se contrapone a la escasez de inversiones en los barrios más necesitados de la ciudad. Además debemos añadir a estos desastres la “aparición” de más de siete millones de euros de facturas impagadas que no están en la contabilidad oficial municipal. El comportamiento político del PP de Granada está contaminado de provincianismo, de clasismo, de clientelismo, de arrogancia y, desgraciadamente, en su gestión pública lo demuestran cada día, pero lo peor es su incapacidad de anteponer los intereses de la ciudad a sus intereses partidarios, son una auténtica rémora para Granada.
Resulta fácil identificar a los herederos ideológicos de esa burguesía, ahora ya arropados por una democracia conseguida por todos, los que se creen portadores de “las esencias granadinas” y los únicos capaces de dirigir la ciudad.
Esa derecha actual de amplio espectro, como se sabe en el PP hay demócratas y moderados conviviendo con extremistas y exaltados que a duras penas aceptan las normas mínimas que garantizan las reglas del juego democrático.
Hoy ( ayer para ustedes) en el Senado, por segunda vez en dos semanas, se usa la mentira para intentar echar del poder a quién durante muchos años lo ha conseguido de forma legítima, y todo vale, a quién le importa si se debilita a Caja Granada, si con ello se sacan réditos políticos.
Siempre dispuestos a boicotear todo para desgastar a quienes gobiernan en la Junta o en el Gobierno de España: el metro, el Parque de las Ciencias, el Milenio, Cetursa , los vuelos internacionales, la Alhambra, el tren de alta velocidad, la A7 ,o lo que sea, que aún siendo necesario para la ciudad les pueda reportar unos poquillos de votos recabados con el agravio y el victimismo. Todo les vale con tal de que sean ellos los que detenten el poder, todo hasta lo que hace daño al conjunto de la ciudadanía y aunque perjudique a Granada.
Mientras otras ciudades gobernadas por su partido, por ejemplo Málaga, avanza en inversiones, en museos, en infraestructuras y en progreso y desarrollo económico, en definitiva.
A pesar de su insolencia, el PP en el Ayuntamiento de Granada ha realizado una nefasta gestión económica que ha conducido a la ciudad a una ruina económica llevando a pequeñas y medianas empresas prestadoras de servicios municipales a su destrucción, con el consiguiente coste en empleos y en tejido empresarial y el deterioro de servicios públicos tan importantes como la limpieza, el transporte o la conservación de nuestros espacios verdes. Sólo empresas afines se han salvado (algunas tan cercanas como que eran propiedad de algún edil del PP), así el dinero recibido por parte de los planes de inversión de la Junta o del Gobierno de España se ha adjudicado a esas empresas “próximas” en lugar de repartir esos contratos de una manera equitativa entre las empresas granadinas.
El despilfarro más propio de nuevos ricos que de gestores públicos que ha invertido cantidades astronómicas en algunas calles del centro o en la televisión municipal, se contrapone a la escasez de inversiones en los barrios más necesitados de la ciudad. Además debemos añadir a estos desastres la “aparición” de más de siete millones de euros de facturas impagadas que no están en la contabilidad oficial municipal. El comportamiento político del PP de Granada está contaminado de provincianismo, de clasismo, de clientelismo, de arrogancia y, desgraciadamente, en su gestión pública lo demuestran cada día, pero lo peor es su incapacidad de anteponer los intereses de la ciudad a sus intereses partidarios, son una auténtica rémora para Granada.
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